Por Eduardo Castilla
Las fotos de Córdoba volvieron a recorrer el país. La imagen de una provincia “que se incendia” cruzó por medios oficialistas y opositores. Los primeros interesados en mostrar al flamante candidato opositor al kirchnerismo desatando una feroz represión, los segundos mostrando una provincia en crisis por culpa de un gobierno nacional que no envía los fondos adeudados.
Como sea, una nueva expresión de la crisis fiscal que acompaña a la pelea nación-provincias, volvió a hacer emerger la lucha de los trabajadores, como ya había ocurrido en Santa Cruz, Capital y Buenos Aires entre otros lugares.
Pero las imágenes no dan cuenta de todo lo que ocurre tras las cámaras. La política transcurre por dos andariveles, por un lado en las disputas políticas entre las conducciones gremiales afines a los gobiernos, y por otro por las necesidades de un régimen que tiene que ponerle límites a las luchas sindicales en un marco de creciente desaceleración económica.
Las fotos de Córdoba volvieron a recorrer el país. La imagen de una provincia “que se incendia” cruzó por medios oficialistas y opositores. Los primeros interesados en mostrar al flamante candidato opositor al kirchnerismo desatando una feroz represión, los segundos mostrando una provincia en crisis por culpa de un gobierno nacional que no envía los fondos adeudados.
Como sea, una nueva expresión de la crisis fiscal que acompaña a la pelea nación-provincias, volvió a hacer emerger la lucha de los trabajadores, como ya había ocurrido en Santa Cruz, Capital y Buenos Aires entre otros lugares.
Pero las imágenes no dan cuenta de todo lo que ocurre tras las cámaras. La política transcurre por dos andariveles, por un lado en las disputas políticas entre las conducciones gremiales afines a los gobiernos, y por otro por las necesidades de un régimen que tiene que ponerle límites a las luchas sindicales en un marco de creciente desaceleración económica.

